Tres chef de reconocido prestigio exponen su inspiración con algas, camarón soldado y fula de altura, mientras el biólogo José González detalló el recorrido del Aula Cultural de Ciencia y Gastronomía de la ULPGC

La cocina es uno de los factores importantes en la explotación turística. El Foro Internacional de Turismo Maspalomas Costa Canaria, que el pasado año hizo una incursión en el campo gastronómico, continúa su apuesta fuerte en este terreno. Dentro de este magno evento que organizan el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, el Gastroforo ha cobrado fuerza, de tal forma que Francisco Almeida Ossa ha querido darle un impulso en esta edición. En la jornada de la mañana hubo varios talleres protagonizados por profesores y alumnos de los IES Faro de Maspalomas y Arguineguín, con taller de mojos, master class de algas del atlántico, catas de quesos y cervezas y maridaje de ambos productos. En este ámbito, por parte del profesorado y alumnos del centro de formación de San Bartolomé de Tirajana se hizo una degustación de una paella con un variopinto sabor, a base de carne de conejo y algas marinas.

Por la tarde, el biólogo José Antonio González, expulso el camino recorrido por el Aula Cultural de Ciencia y Gastronomía de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, con buenos resultados hasta ahora y mejores perspectivas de futuro. El profesor hizo también una amplia valoración de las algas del Atlántico como producto novedoso para la cocina, detallando el trabajo del Banco Español de Algas, con sede en Canarias.

Luego llegó el momento en que los profesionales asumieron la laboriosa exhibición y elaboración en el escenario del Auditorio de Expomeloneras de varios platos a base de productos locales, fundamentalmente del mar. José Abraham Ortega, chef del restaurante El Santo, elaboró un chip de alga y lo combinó con camarón soldado.

El grancanario David Rivero, responsable de la cocina del Kabuki en Tenerife, idealizó su inspiración en sushi con calamares y alfonsillo (fula de altura), mientras Lolo Román realizó su exposición a base de la creatividad con el producto local.